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El filosofismo masónico: La doble vía de trasformación




Acto nº 18
Tipo de acto Charla
Fecha 9 de Mayo del 2013
Lugar Biblioteca Arus Barcelona
Titulo El filosofismo masónico: La doble vía de trasformación
Realizado por Jaume Salines, miembro y colaborador del Instituto Masónico de España


Except:
EL FILOSOFISMO MASÓNICO
Porque sigo siendo masón Puedo decir, con casi toda seguridad, que para ser admitido en la Masonería fui entrevistado por siete personas, cuando lo normal es que sean tres. Cuando decidí solicitar el ingreso a la Gran Logia de España (GLE), mi Obediencia de toda la vida, fue después de varios años de reflexión e investigación, a fin de desvanecer los temores, las dudas y las desinformaciones que tenía como consecuencia de la educación recibida, en la que se presentaba a la Masonería como anticatólica, antiespañola y demoníaca, así como por haber leído un par de libros sobre la Orden, en los que se daba una visión totalmente diferente, referidos al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), y lo presentaba como un camino de progreso personal dividido en 33 grados, en la que se combinaba un trabajo espiritual, en el que no faltaban ingredientes esotéricos, junto con un compromiso de trabajo para el progreso de la Humanidad, tal como lo demostraba los diversos movimientos sociales que a lo largo de la historia habían representado un avance social, en los que habían estado presentes masones ilustres: la fundación de los EEUU, los principales líderes liberadores de America latina, la creación de la Royal Society, etc.
El caso es que en aquella época en la GLE se potenciaba la creación de Logias que trabajaran en Rito de Emulación. y querían que yo fuese iniciado en este Rite, de influencia inglesa, tanto respetable como el REAA, pero muy diferente al escocista, que es como se denomina al REAA. En las entrevistas ("aplomaciones" en léxico masónico) normalmente te hacen, entre otras, estas dos preguntas: Porque quieres ser masón? y ¿Qué conoces de la Masonería?. Mi respuesta siempre fue la misma en las siete entrevistas: a la primera respondía diciendo que se había despertado en mí una necesidad de alimentar mi parte espiritual que la religión convencional no me la daba y que por lo que había leído, el REAA tenía un gran contenido esotérico, aspecto que por aquella época estaba muy presente en mi vida; a la segunda cuestión respondía diciendo que como provenía del mundo de la izquierda, de la que me había desengañado un poco, el hecho de que el ideario de este Rito estuviera a favor del progreso social y luchara contra la desigualdad y la injusticia me sentía totalmente identificado con él. En resumen, espiritualidad, progreso personal y progreso social encajaba perfectamente con lo que yo estaba buscando en aquella época. Por todo ello, al final decidieron que mi perfil era netamente escocista.
Finalmente, después de un año de espera en la que se fueron produciendo las diversas entrevistas, fui iniciado masón en la Respetable Logia San Juan de Cataluña núm. 1, la logia decana de la GLE.
Ya han pasado casi veinte y cinco años de aquel día. He vivido muchas vicisitudes dentro de la Orden, unas buenas y otras malas. De las buenas hay que destacar que realmente la Masonería, y el REAA en particular, tiene un grandísimo contenido, tanto simbólico como filosófico. Por otra parte, también me ha permitido conocer y relacionarme con algunos hermanos que son unas extraordinarias personas, tanto a nivel profano como a nivel masónico, y que con toda seguridad en mi ámbito habitual, nunca llegaría a conocer. De las malas, sólo decirte que las Órdenes masónicas, como cualquier otra organización, es también una organización humana, formada por hombres No obstante, durante todos estos años siempre he tenido clara una idea: una cosa es la Masonería y otra cosa somos los masones. La primera, es una fuente inagotable de conocimiento y sabiduría, siempre a disposición de quien realmente busca, ya que sus fuentes se adentran en la Tradición, como más adelante veremos; la segunda, los masones no dejamos de ser seres humanos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, las cuales mostramos muchas veces dentro de la Orden con nuestras acciones, a pesar puedan estar llenas de buenas intenciones, yo el primero.
Todo esto me ha permitido no sólo mantener intacto mi ideario de masón, sino la de estar convencido de que este ideario es totalmente vigente y necesario en este convulso inicio de siglo XXI, tal como igualmente veremos, sin menospreciar ninguno de los muchos otros idearios , filosofías y/o movimientos espirituales y religiosos que también propugnan una sociedad más justa.
Como síntesis de lo que a continuación expondré, podemos decir que la Masonería, a diferencia de las Religiones y de otras corrientes espirituales confiere los beneficios que otorga la Iniciación, entendiendo esta como el inicio a un estado superior de la Conciencia, facilitando las herramientas necesarias para que el iniciado siga su propio camino de transformación personal, lejos de cualquier dogmatismo.
Este cambio o transformación interna, implica necesariamente un cambio en las relaciones del día a día en el mundo profano, en el marco de la propia actividad, así como no quedándose indiferente ante las injusticias y desigualdades, comprometiéndose, a nivel personal , a trabajar para la transformación y mejora de esta sociedad Hecho este largo preámbulo, lo que a continuación expondré está dividido en los siguientes apartados:
- La Tradición Iniciática.
- La Iniciación masónica.
- El sistema del REAA.
- Los grados superiores
- El filosofismo masónico
- El mundo que vivimos: Crisis económica o crisis sistémica.
- Los retos para el futuro.
La Tradición iniciática
Tradición deriva del latín "tradere", que significa "dar a través", "transmitir". En un sentido más amplio es el arte o la ciencia de la transmisión, de la comunicación y del paso entre generaciones del saber ser y el saber hacer. No se trata sólo de conservar, sino tener la capacidad de renovar, de volver a dar vida a lo que fue mediante la integración de la experiencia y las necesidades del momento. La tradición debe concebirse como una realidad viviente.
Según los antiguos la felicidad permanente no proviene de la satisfacción de nuestros deseos sino de vivir una vida plena y consciente, descubriendo íntimamente quiénes somos y por qué hemos nacido en este planeta. Sin embargo, para alcanzar esa felicidad auténtica se hace indispensable un cambio radical de nuestra forma de pensar y de sentir. Esta transformación implica una re-educación, una nueva forma de interpretar el mundo y, de rebote, nuestra existencia.
La iniciación, del latín "initium" es, por definición, el comienzo o la entrada en algo. Es el paso de los profano a lo sagrado, en términos simbólicos, es decir es la regeneración del Ser, a través de un conjunto de ritos, simbolismos, alegorías y lecciones iniciáticas, que tienen como finalidad la mutación radical en la experiencia espiritual del sujeto iniciado. El proceso iniciático, desde sus orígenes, ha sido mediatizado por pruebas de carácter simbólico que guardaban características similares en los diferentes ritos de la antigüedad, entre los que cabe señalar los de inspiración egipcia, como los misterios de Eleusis, los misterios órficos, el culto a Dionisos, los Pitagóricos, entre otros, y constituyen la base de la Tradición en Occidente.
Mircea Eliade señala: "Las pruebas de la iniciación revelan, en forma plástica y dramática, el acto mismo por el que el espíritu trasciende un cosmos acondicionado y fragmentario, para volver a la unidad fundamental. Equivale a una mutación ontológica del régimen existencial, de modo que al final de las pruebas el neófito, disfruta de una vida totalmente diferente a la que tenía antes de la iniciación, se ha convertido en otro ".
La iniciación masónica
La Francmasonería, es una de las más antiguas escuelas iniciáticas que subsisten en el mundo moderno. Es más, según Jean Mourges, es la única Orden Iniciática de Occidente que puede conferir el beneficio de la Iniciación, dado que en sus rituales se han ido incorporando toda esta sabiduría que durante muchos siglos tuvo que permaneció oculta.
El sentido de la iniciación masónica es la de despertar lo espiritual o trascendente que hay en la persona y que hace del iniciado un ser consciente. Esta conciencia es diferente del conocimiento intelectual del profano, no se trata de seguir una enseñanza manifiesta, sino de propiciar una experiencia personal. Este proceso escapa a las palabras. Por este motivo, al iniciado se le pide, como primer trabajo, que escriba sus impresiones y las ponga de manifiesto ante sus nuevos hermanos.
Esta iniciación sólo puede conferirse en el marco de una estructura masónica legitimada para conferirle, la cual en el momento de ser constituida debe contar con el reconocimiento de alguna otra organización igualmente constituida de forma legítima. La iniciación conduce al iniciado al conocimiento de la verdadera sabiduría, mediante una conducta de vida moral, mental activa y espiritualmente elevada, desarrollando así las facultades internas más elevadas, con lo que el permite conocerse a sí mismo (El "Nosce teipsum " que figuraba en el frontispicio del templo de Delfos).
Podemos resumir la iniciación como un camino hacia la realización final, como el paso de la oscuridad a la luz. En la Masonería esta meta es la Gran Obra, en el Budismo es el Nirvana, o en el Cristianismo es el Cielo, entre muchos otras corrientes espirituales o religiosas.
El sistema del R.E.A.A.
En el R.E.A. A. este proceso hacia el conocimiento de uno mismo está dividido en 33 grados, en cuatro grupos:
- Masonería azul
- Masonería roja
- Masonería negro
- Mampostería blanca
Estos tres últimos grupos conforman lo que se denomina Grados Superiores.
MASONERÍA AZUL, correspondiente a los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, los cuales, en virtud del Convento de Lausana de 1875, donde se establecieron las bases definitivas del REAA, se cedió su administración a las Grandes Logias Simbólicas de cada territorio nacional.
Estos tres primeros grados, es un conjunto integral de enseñanza simbólica de una profunda filosofía. En el primer nivel, el de Aprendiz, el proceso de aprendizaje se basa en la observación, el silencio y la escucha activa. En su segundo nivel, el de Compañero, se basa en la comprensión, es decir, hacer nuestro lo que hemos aprendido. En un tercer nivel, el de Maestro, ya se puede aspirar a trascender gracias a la formación adquirida y comprendida. La forma de trabajar en Logia es mediante la realización de "planchas" o trabajos escritos no muy largos, sobre un tema concreto, normalmente simbolístic, propio del grado en que se trabaja. Esta forma de trabajo permite, por un lado que el autor del trabajo exponga públicamente lo que piensa y siente sobre el tema presentado, y a los asistentes a participar posteriormente opinando sobre lo expuesto, de una forma constructiva y respetuosa, aunque que no esté de acuerdo. Por otra parte, permite la familiarización en ir realizando más y más trabajos, cada vez un poco más complejos, y que será la base del trabajo en el Grados Superiores.
Puede decirse que con estos tres primeros grados, si han sido correctamente asumidos, se concentra toda la sabiduría que lleva la Masonería. Pero para quien aspira a más, sobre todo en el R. •. E. •. A. •. A. •. existen los Grados Superiores Los Grados superiores En dicho Convento de Lausana se manifestó lo siguiente: " Estos grados elevados escoceses tienen una utilidad práctica indiscutible, pero a condición de que sirvan realmente a la finalidad para la que fueron creados. Para conseguirlo, sería necesario que los temas de trabajo de las Reuniones de estos grados se dedicaran a los estudios filosóficos y metafísicos, demasiado descuidados en las Logias simbólicas, y no olvidando nunca el carácter iniciático de la Masonería, que no es ni un club político ni una asociación mutua de socorro ...
El escocismo tiene también como objetivo añadir a sus grados superiores ingredientes esotéricos, es decir, pertenecientes a la Tradición iniciática las raíces se adentran en la más rica historia de las civilizaciones. La profundidad de los conocimientos a los que dedicaron su preclara inteligencia sabios del lejano Oriente, sirios, egipcios, persas y hebreos, deberían constituir las columnas básicas de un edificio en cuyo interior el Hermano o Hermana encuentre también el pensamiento y el método lógico de los filósofos griegos y de todos aquellos que hasta hoy han continuado la búsqueda de la Verdad ... ".
Estos grados superiores se administran en lo que se denominan Supremos Consejos del Grado 33, unas organizaciones masónicas independientes de las Grandes Logias, pero que por necesidades operativas obliga a relacionarse mutuamente de forma fraternal. Como ya he señalado anteriormente, conforman tres grupos: a) MASONERÍA ROJA, correspondiente a los grados 4 º al 18 º, denominados también Grados Capitulares. Buscan levantar el "velo de Isis" (despertar la naturaleza del universo) uniendo al ser interior del hombre con el sentido trascendente de la existencia, más allá del mundo material de los cinco sentidos, proporcionando los medios de autoconocimiento y reflexión para purificar y disciplinar el propio carácter y personalidad. Cuando las condiciones por número de afiliados lo permite, se puede subdividir en dos Cuerpos:
- Sublimes Logias Capitulares de Perfección, del grado 4 º al 14 º
- Soberanos Capítulos Rosacruz, del grado 15 º al 18 º
b) MASONERÍA NEGRA, correspondiente a los grados 19 º al 30 º, denominados también Grados Filosóficos, reuniéndose en los Soberanos Consejos de Caballeros Kadosch. Tienen como objetivo, una vez perfeccionada la personalidad, convirtió al Iniciado masón en un canal para la transformación de la sociedad humana. El desarrollo de la Humanidad, como una totalidad, se parece al desarrollo de cada individuo. En términos masónicos, la construcción del Templo personal y el del Templo universal.
c) Por último, la MASONERÍA BLANCA, que agrupa a los grados del 31 al 33. Durante mucho tiempo, el grado 32, fue considerado el máximo dentro del Rito. Trabaja en el marco del Soberanos Consistorios del Sublimes y Valientes Príncipes del Real Secreto. Este Grado puede decirse que es un compendio de Hermetismo y Masonería de todos los grados anteriores, empezando por el simbolismo del mandil, un auténtico mandala masónico, en el que, por un lado, se encuentran representadas las principales figuras geométricas, a saber: el círculo, el triángulo, el pentágono, el heptaedro y el eneágono. Por otra parte, en el mandil, que representa la disposición de un campamento militar, el Campo de los Príncipes del Real Secreto, que permiten al estudioso poder descubrir una sabiduría celosamente guardada como es el Árbol de la Vida o Árbol Sefirótico, así como el símbolo del Eneagrama. El último grado, el 33 º, conforma la Gran Cámara de Ritos, constituyendo el verdadero órgano de gobierno, gestión y decisión del Supremo Consejo del Grado 33 En resumen, las enseñanzas de cada grado, si han sido bien asimiladas, deben producir una transformación interna, ya que, como he dicho, están basadas en los antiguos Misterios, así como en otras fuentes, como la Alquimia, la Cábala, el Rosacrucisme, la Astronomía, la Gnosis, etc., por la que el masón se convierte en un ser libre y consciente, que el posibilitará el poder afrontar y ser sujeto activo de los retos inherentes al proceso de cambio que estamos viviendo .
El masón que ha alcanzado correctamente este nivel, ocurre en un ser totalmente consciente y libre, que le permite superar la dualidad entre el "ser y aparentar". Sencillamente "ES"
Es la culminación de la Gran Obra. Esta transformación la podemos identificar como un proceso de transmutación alquímica, como dice mi hermano, Ramón Fernández-Paredes, " El masón debe desarrollar, a lo largo de su vida, el proceso alquímico que lo transforme desde el hombre profano que fue hasta convertirse en el hombre iniciado en que debe aspirar ".
El Filosofismo masónico
Para resumir lo que he dicho anteriormente, el filosofismo masónico es la perfecta síntesis entre espiritualismo y humanismo, y debe hacer notar su mensaje universalista de libertad y tolerancia ante todo fanatismo, frente al integrismo religioso y frente al racismo xenófobo, principalmente en los comienzos de este trascendental S.XXI, en el que la Humanidad o bien hace el salto adelante de progreso individual y colectivo, o se hunde irremediablemente.
Por este motivo, los principios del R. E. A. A. no deben quedar reducidos a la pura abstracción teórica. Nuestra misión es transmitir la Luz, la que llevamos dentro de nosotros fruto de nuestra transformación personal, y la que ha de iluminar al resto de la sociedad, pero no de una forma teórica y verbal, sino de una forma práctica, con nuestro día a día, ya sea a través de nuestra profesión, ya sea a través de la nuestra implicación en las diversas asociaciones y organizaciones cívicas que actualmente están trabajando en favor de una sociedad más justa. En definitiva, llevar al mundo profano el fruto de nuestro trabajo masónico en Logia Simbólica o en los Cuerpos del Supremo Consejo. Asimismo, y siguiendo con el Convento de Lausana, "...
la evolución de la Ética y la Moral
como rectoras de la conducta del ser humano a través de las generaciones es de por sí una fuente inagotable de enseñanzas positivas en las que el Palco de Perfección no puede dejar de beber " .
Puede decirse que nuestra forma de pensar y actuar es lo que más se parece al pensamiento de la acracia, y perdonadme si alguien se molesta, en el sentido de que no necesitamos que nadie nos diga lo que tenemos de hacer y si lo que hacemos es correcto o incorrecto. Si tenemos buen contacto con nuestro Maestro Interno debemos saber de sobra el alcance de nuestras actuaciones.
Los masones en general y los escoceses, en particular, no hemos darnos por satisfechos con ver recogidos algunos de nuestros principios en textos legales, ya que el problema de más rabiosa actualidad es que estamos asistiendo a un reconocimiento puramente nominal de derechos, pero que cada vez más, en la práctica, se vacían de contenido o interpretan restrictivamente, ya sea a causa de las políticas neoliberales salvajes o bien por el materialismo imperante cada vez más presente en todos los ámbitos de nuestra vida, ante la falta absoluta de valores.
El filosofismo escocista afecta al ámbito interno del masón (introspección de los valores), en el ámbito filosófico (exposición de los valores) y el ámbito sociopolítico (aplicación de los valores). Como consecuencia de la síntesis de estas tres significaciones hay que decir que la misión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado tiene una dimensión filosófico- política.
Si nuestros antepasados masones lograron, entre otros: el Sistema Democrático, la abolición de la pena de muerte, la justicia por jurados, la oposición al despotismo religioso o la proclamación de la libertad de conciencia, la libertad de enseñanza y de pensamiento, etc. ¿No hay que situarlo dentro del ámbito de los valores con consecuencias sociopolíticas?. Pero esto hoy en día ya no es suficiente. Vemos porque:
El mundo que vivimos: Crisis económica o crisis sistémica? Estudiando nuestro pasado, vemos que la Humanidad ha tenido que afrontar diversas situaciones límite, cruces o crisis sistémicas, a partir de las cuales avanzaba o desaparecía. Para muchos científicos, actualmente nos encontramos en una situación similar. En estos comienzos del siglo XXI, la situación en la que nos movemos la podríamos resumir así:
• Falta absoluta de valores, lo que ha propiciado que la corrupción esté presente en todos los estamentos de la sociedad.
• La intolerancia y el fanatismo religioso están vuelto a tener mucha importancia en grandes áreas del planeta.
• Nos hemos de plantear, de forma rápida y decidida, qué tipo de mundo o de sociedad queremos en el futuro.
• Por primera vez en la historia, en una sola generación se está produciendo el cambio, a diferencia de épocas anteriores. P.e. el Renacimiento tardó más de 100 años en consolidarse • Se están perdiendo las conquistas sociales en materia de educación, salud, trabajo, etc., Fruto de largas y dolorosas luchas de nuestros antepasados.
• La corrupción y la falta de transparencia está presente en todos los ámbitos de la casi totalidad de los países.
• La separación entre ricos y pobres será abismal, no sólo en los países del llamado "Tercer mundo", sino también en los más industrializados, incluyendo los llamados BRICS. • Entre el 80% y el 90% de la riqueza de todo el mundo está en muy pocas manos, ya sean individuales o de grandes corporaciones.
• En todo el mundo se están organizando movimientos de ciudadanos, al margen de los estamentos gubernamentales, reclamantes y luchando para un mundo diferente, más justo, equitativo y respetuoso con la Naturaleza ..
• Estamos viviendo una revolución científica sin precedentes, que afecta de lleno al ser humano.
Nos podemos hacer muchas preguntas: ¿Quién tendrá acceso a los beneficios sociales? Quién controlará a las grandes corporaciones? Perderemos o ganaremos en libertad, etc. No podemos pensar que, a pesar de las cosas nos puedan ir bien, a nivel material y / o espiritual, todo lo que sucede no nos afecta.
Este s. XXI será de la mujer, en todos los ámbitos (social, económico, político, espiritual, etc., Por lo que habrá que cambiar la actual visión masculina del mundo, incorporando la energía femenina, a fin de saber encontrar el necesario equilibrio entre las dos energías básicas de la vida.
Algunos de los objetivos y ámbitos donde debemos trabajar para conseguir los cambios • Crear ámbitos de colaboración y trabajo entre las diversas organizaciones masónicas, religiosas y laicas, que sirvan de referencia a la sociedad en todo lo que respecta a valores, educación, mejora de las condiciones de vida, etc.
• Trabajar activamente para que nuestro ideario universal, adaptado a los nuevos tiempos, no desaparezca ante la globalización materialista que tan mal está haciendo al ser humano en todos los aspectos.
• Estar atentos a las consecuencias, buenas y malas, de la ingente progreso científico y, sobre todo, tecnológico que estamos viviendo y que viviremos.
• Trabajar para una nueva Carta de las Naciones Unidas, donde los actuales privilegios de los grandes países desaparezcan, y convertirla en el auténtico Parlamento universal, con fuerza legislativa
• Trabajar a favor de conseguir instituciones políticas y económicas democráticas, reales y no nominales, primero a nivel nacional, y como consecuencia de ello, a nivel universal, donde deban integrar todos los países
• Transformar el actual sistema dictatorial financiero ("los mercados"), terminando en primer lugar con los paraísos fiscales, poniéndolo al servicio de la ciudadanía. Lo público debe tener preferencia respecto a lo privado.
• Democratizar el actual sistema de partidos, y adaptarlo a las nuevas necesidades y realidades.
• Limitar el actual poder absoluto de las grandes corporaciones a nivel mundial y creación de organismos públicos independientes, a nivel universal, y con poder coercitivo, para evitar los abusos de gobiernos y de las grandes corporaciones.
• Crear organismos de conocimiento, seguimiento y de influencia positiva, referente a todo lo que las ingentes innovaciones tecnológicas y científicas afectan al ser humano, a nivel de salud, alimentación, medios de comunicación, etc.
• Propiciar una nueva Declaración de Derechos y Deberes, no sólo referidos a la persona, sino también al planeta en el que vivimos.
• Trabajar èr a un modelo educativo universal, respetuoso con las particularidades de cada nación, y que no esté enfocado exclusivamente a la formación para la búsqueda de un puesto de trabajo, sino al desarrollo integral de la persona.
• Propiciar un auténtico marco de convivencia y tolerancia, donde todas las religiones y corrientes espirituales puedan desarrollarse pacíficamente en libertad. En definitiva No nos tenemos que quedar todos satisfechos ni convertirnos en estatuas de sal, mirando al pasado y contemplando los avances alcanzados en los siglos anteriores, sino que debemos tener grandeza de miras y estar atentos a los grandes retos que esta sociedad multirracial y global que estamos construyendo, de forma que los masones del S. XXIII, puedan admirar lo que hicimos nosotros en nuestra época y que sirvió para poner las bases de esta nueva Humanidad que está llamando a nuestras puertas.
Somos una Orden iniciática abierta a quien realmente quiere cambiar y perfeccionarse internamente y, en consecuencia, trabajar para una mejora del mundo que le ha tocado vivir. Somos conscientes de que la verdad absoluta no existe, pero nuestro deber es buscar la, así como la perfección total tampoco es posible, pero nuestro deber es perfeccionarnos, lo que llamamos "desbastar y pulir la piedra". Por suerte de toda la humanidad, hay una gran cantidad de masones sin mandil, que sin saber y conocer nuestros ideales, los llevan a la práctica, a través de su trabajo diario. Esta es también la gran esperanza.
Por todo lo que he señalado anteriormente, es lo que me empuja a seguir siendo masón, con la misma ilusión que el día de mi Iniciación. He ganado en experiencia y me he ido conociendo un poco más, siendo consciente de mis luces y de mis sombras, o dicho de otra forma, de mis potencialidades y de mis debilidades. Eso sí, sigo siendo el Aprendiz que observa y aprende en silencio, y como tal moriré.
Quiero terminar con unas palabras de Edgar Morin, que no es masón, y que dicen: "La libertad puede ser establecida. La igualdad puede ser impuesta. Pero la fraternidad no se establece por ley, ni le impone el Estado! Ella viene de una experiencia personal de la solidaridad y la responsabilidad. La libertad sola mata la igualdad y la igualdad impuesta destruye la libertad. Es sólo la fraternidad que mantiene la libertad, al mismo tiempo que se sigue luchando para eliminar las desigualdades ".

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