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El camino masónico en la búsqueda de la verdad




Acto nº 57
Tipo de acto Conferencia
Fecha 6 de Noviembre del 2014
Lugar Biblioteca Arùs
Titulo El camino masónico en la búsqueda de la verdad
Realizado por Galo Sánchez


Except:


Un título con demasiadas expectativas, es cierto, pero también lo es, la de todos los masones que estamos en esa búsqueda tan difícil de encontrar.

Si empezamos por un principio tenemos el concepto de Dios, (el que expongo es el aceptado por todo el mundo griego antiguo, el gnóstico e incluso el cristianismo primitivo). Éste estaba compuesto por el Nous (Inteligencia), la Sophia (Sabiduría) y el Logos, aquí es donde las diversas tendencias no se ponía de acuerdo, para Platón era la Mente, para Heráclito la Inteligencia, para Séneca el Ser creador, para Juan evangelista el verbo. Lo cierto es que para una mayoría esa trinidad es lo que compone el concepto de Dios, si lo analizamos en el hombre tenemos otra trinidad: Inteligencia, Pensamiento y Conciencia, algo parecido aunque no igual. A partir de ahí ¿cómo hemos evolucionado?

Siempre me llamó la atención y siempre me pregunté cómo unos primates que fisiológicamente eran inferiores a otras especies, pudieron sobreponerse, sobrevivir y expandirse por el mundo. Sinceramente creo que fue gracias a la capacidad técnica para la planificación, la coordinación y la tecnología, lo que hizo posible la supervivencia. La cooperación, el sentido de unos objetivos y valores comunes, el deseo de avanzar hacia el bien común, fue algo más que la mera suma de individualidades. Se plasmaron en un conjunto de normas de conducta, de moral, en una comprensión del bien y del mal dentro de un sistema social complejo. Sin cooperación, nuestras capacidades técnicas se habrían visto severamente mermadas.

Durante el desarrollo de la humanidad, se ha producido en nosotros una revolución mental donde, empezamos siendo erectus y terminamos siendo sapiens, y eso afecta a todas dimensiones de la trinidad humana (individuo-especie-sociedad) que nos lleva a otra trinidad cerebro-cultura-mente que es inseparable y que actúa como un bucle y se transforma en cerebro-mente-cultura. Quiero dejar claro, que en este caso empleo la palabra mente en su significado dual de mente-espíritu, de la misma forma que lo hace Edgar Morin.

Esto nos lleva al acontecimiento más notable de la mente humana, la conciencia, productora y al mismo tiempo producto de la actividad reflexiva que afecta a nuestro vivir diario en el mundo profano. Y por lo tanto, también afecta al mundo masónico. Sobre todo a dos conceptos: el iniciático y el profano. Son conceptos iniciáticos aquellos cuyo significado solo es conocido por los masones y profanos los que tienen un significado comprensible para los no masones.

Los conceptos masónicos que podríamos llamar profanos son los de libertad, tolerancia, fraternidad y transcendencia mientras que el concepto masónico iniciático por excelencia podríamos decir que es el secreto. Nuestra Institución encierra un secreto oculto detrás de los símbolos, secreto que debemos llegar a conocer mediante el aprendizaje del idioma sagrado: el lenguaje simbólico.

Si analizamos el primer concepto la libertad, debemos decir que el hombre es libre en cuanto tiene la posibilidad de atenerse a un orden objetivo de valores de los que tiene la capacidad de adoptarlos, eligiéndolos. Valores como el bien y el mal, la justicia o la injusticia, recompensa y castigo, carecerían de importancia si no pudierámos elegirlos en libertad. Cuando hablo de libertad no lo hago sólo en el sentido material, sino en todas las formas posibles e inimaginables.

Otros de los conceptos expuestos es el de tolerancia, estrechamente vinculado al de libertad. El primer argumento en favor de la tolerancia se debe a Locke, que sostiene que "ni la represión ni la fuerza pueden obligar a un hombre a aceptar, una fe o una creencia".

Llegados a este punto podemos decir que la tolerancia es un principio mediante el cual, en presencia de una concepción propia del hombre se reconoce la existencia de otras concepciones y se adopta, frente a ellas, una actitud de respecto.

La fraternidad, es una actitud según la cual el hombre considera que los demás hombres son su imagen refleja y que sus derechos son los mismos que los de los demás, por lo tanto, se establecen lazos de afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales.

La fraternidad está conectada directamente con la tolerancia mientras que la tolerancia lo está con la libertad, si bien ésta está por encima de las otras dos, ya que la libertad es el concepto clave de la vida del hombre.

En cuanto a la transcendencia, es una realidad que trasciende y por tanto supera esencialmente el horizonte de aquello que logramos experimentar, puede ser ontológica cuando el fundamento que transciende el horizonte de la experiencia se define como algo real en sí mismo, y es reguladora cuando incluso no reconociendo una existencia real al fundamento de las cosas, sino, que no obstante eso, pone las premisas para comportarse éticamente como si lo fuese.

Este principio transcendente, en la masonería es el Gran Arquitecto del Universo, que no debe ser pensado como una realidad efectiva, como lo es el dios de una religión. Ya que en este caso, solo podemos contemplarlo como una transcendencia reguladora. Evitando, de esta forma, que el masón se pronuncie sobre la divinidad.

Por eso, el "hombre completo" que propone la masonería filosófica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado es aquel que logra atender, desarrollar y equilibrar tanto su dimensión espiritual y transcendente como su plano ciudadano, político y moral.

Esta síntesis propia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado nos lleva a una concepción del humanismo y del espiritualismo que transmite un mensaje universalista de libertad y tolerancia frente a todo fanatismo, porque los principios masónicos no deben quedar reducidos a la pura abstracción teórica.

En la Biblia y en el evangelio de San Juan se dice que somos pequeños dioses, es posible, pero en todo caso viendo lo que le hemos hecho al universo y al planeta, somos pequeños demiurgos, como decían los gnósticos, que no controlamos casi nada y al final terminamos construyendo mal.

La sabiduría de Occidente comienza, intentando alejarse de adivinanzas y supersticiones."Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses" es la inscripción que se podía leer en el frontispicio del templo de Delfos.

Esta frase está llena de promesas para el hombre en la búsqueda de la espiritualidad, porque le hace darse cuenta de que el perfecto conocimiento de sí mismo hace que sea igual a un dios, es decir, tener un alma inmortal y alcanzar la sabiduría en la vida aquí en la tierra.

"Conócete a ti mismo", es una clara alusión a la búsqueda interna, ¿para qué buscar afuera cuándo el gran secreto se halla dentro de nosotros?, conocerse a si mismo significa prepararse para hacer la propia evolución, conociéndose se puede saber como interactuar con los demás, como es la verdadera realidad, y ayuda a educarse en la Gnosis, que es precisamente auto-conocimiento.

Mediante un examen de las dimensiones de conciencia, de la personalidad, de la identidad y del condicionamiento podríamos llegar a preguntarnos ¿qué es una persona?, algo que solo podemos saber esclareciendo el modelo transpersonal de la naturaleza humana.

Fritjot Capra establece en El Tao de la física, los paralelismos que nos ofrece la física moderna de la imagen de la realidad y la de los místicos orientales, sugiriendo que la visión interior del místico y la experimentación científica pueden aportar formas de visión complementarias para llegar a conseguir un cuadro total de la realidad.

La conciencia en sí puede referirse al ser humano que reflexiona sobre sí mismo y que deviene conocimiento del conocimiento. Pero aunque la sociedad misma es transformada por la mente humana, dónde se asocia inteligencia y pensamiento, haciendo que interaccione el lenguaje, la cultura y la sociedad, no acabamos de conseguir ese conocimiento del conocimiento que nos lleva a la Sabiduría y a la Verdad.

En resumen, vamos a mantener que el Conocimiento es un planteamiento intelectual y horizontal, vinculado a los ámbitos analíticos y establecidos sobre una realidad observable y mensurable; mientras que la Sabiduría es un enfoque unitario y fusional del hombre con su medio ambiente, sin limitación por la realidad y sin exclusión de las leyes que rigen el área sensible.

El desarrollo extraordinario de la individualidad humana, depositaria del pensamiento, la conciencia, la reflexión, curiosa ante el mundo físico y el metafísico por lo desconocido, no debe llevarnos a reducir lo humano a la sola individualidad. Lo humano se define en primer lugar como la trinidad individuo-sociedad-especie: el individuo es un término de esta trinidad.

Cada uno de estos términos contiene a los otros, cada uno de estos términos es necesario para cada uno de los otros. La mente humana desarrolla esta especie de inteligencia y crea otras nuevas, en particular la praxis (actividad transformadora), la techne (actividad productora) y la theoría (conocimiento contemplativo o especulativo)

Durante centurias las religiones y la ciencia ortodoxa tomaron el control del conocimiento para dividirlo, en una feroz competencia, entre la religiosidad de la Iglesia y el materialismo de la ciencia. Así fue como toda la dinámica universal se consideró un inmenso mecanismo predecible y en el que el hombre no tenía incidencia.

Todo estaba en manos de Dios, arbitrando una puja eterna en su creación: entre el bien y el mal, el caos y el orden. En contraposición en tiempos más modernos, hemos elevado la razón y la ciencia a Mito, pero el hecho es que la relación entre la razón humana y la realidad pone de relieve que esa misma realidad excede los recursos explicativos de la racionalidad científica, por lo tanto, si queremos que existan unos valores éticos y espirituales debemos encontrar los fundamentos en el entendimiento entre ambas. Los valores humanos no son subjetivos puesto que pueden ser establecidos de modo objetivo y se relacionan siempre con racionalidad evaluativa.

Por eso digo que no somos libres de pensar cualquier cosa o de cualquier manera, ya que el funcionamiento de nuestro pensamiento sólo tiene valor con las leyes cósmicas, porque hay que distinguir entre las ideas que contienen un hecho de la naturaleza o de la mente y las que tienen, por así decirlo, su propia esencia.

Cuando el esoterismo toma el relevo del exoterismo al integrar al hombre como un componente natural del macrocosmo, se produce la creación del hombre nuevo que es un componente clave en la solución del problema hacia la búsqueda de la verdad. ¿Pero cómo conseguirlo?, sólo puede aflorar a la conciencia a través de la iniciación, bien sea a través de la masonería o de otra vía que busque la verdad.

En el momento que se produce la creación del hombre nuevo, se revela entonces el sentido de la globalidad y sugiere nuevas posibilidades de investigación, al ampliar ese campo de conciencia, desde la reflexión analítica.

Esa Gnosis, es decir la Vía del Conocimiento es sólo la formulación en lenguaje humano de la tradición primordial, ese paso que va de la experiencia a la verdad de la tradición y que se efectúa en el momento de la iniciación. Es un componente esencial sobre el cuál el hombre aúna sus comportamientos y se cumple la finalidad deseada en el proceso de la búsqueda de la verdad, que no es otra cosa que el retorno a la Unidad.

Es pues un método que incluye una transcendencia, un estilo de vida respetuoso con la diversidad y una coherencia holística1 de los valores humanos. Significa que el conocimiento está incluido en el Saber y que hay que confiar en la intuición para encontrar los caminos que llevan a la Verdad. El mundo en el que el hombre habita es un universo simbólico, entretejido por el lenguaje, el mito, el arte, la ciencia y la religión, que son los hilos de la trama cultural que se va reforzando continuamente a medida que se produce cualquier progreso en el conocimiento.

Es decir, en otras palabras, que nuestro sistema formativo nos hace ver claramente, desde el inicio mismo, que una de nuestras principales obligaciones como masones, quizá la más importante, es la de dedicarnos al estudio, la comprensión y la explicación del oculto significado de los símbolos que nos rodean, heredados desde la más remota Antigüedad.

Los rituales de la masonería son una actividad operatoria que actúa en el universo empírico a partir del universo simbólico (poseer el nombre, poseer las palabras, poseer los signos), esa universalidad no se limita a las civilizaciones arcaicas, persiste de forma atrofiada en el mundo contemporáneo tanto en el iniciático como en el profano.

El ritual se ve claramente en la vida animal: ritos de cortejo, de comunicación, de pacificación, de sumisión. Todos nosotros practicamos ritos de comunicación social: gestos, palabras, apretones de manos, abrazos, formulas de cortesía, de respeto, etc. Es evidente que la masonería tiene sus ritos, incluso hay ritos diferentes dentro del ritual: la ceremonia del descalzamiento, la ceremonia de investidura, el simbolismo de los guantes, la ceremonia de la circunvalación, la ceremonia de confianza, el simbolismo de la luz o el simbolismo de la Piedra Angular. Pero hay que tener en cuenta que todos los ritos humanos, tanto profanos como iniciáticos, están unidos al mito, a la religión o a la magia, y en profundidad, a lo sagrado y a la muerte.

Para Teilhard de Chardin, la evolución tiene tres fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica) y la noosfera (o evolución de la conciencia universal). Ésta última es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento.

Se sitúa a la altura de las cabezas humanas interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal. Por lo tanto, la noosfera es un desdoblamiento transformador y transfigurador de lo real que se sobreimprime y parece confundirse con él.

Con sus saberes, sus mitos, sus creencias y sus ideas la noosfera participa, sujeta a pautas recurrentes, en el bucle organizador de la sociedad del individuo. Se reproduce a través de la educación y se propaga a través del proselitismo.

Algunos dirán que lo dicho anteriormente es improbable, que las ideas se forman a partir del pensamiento racional, y posiblemente no les falta razón, pero las ideas adquieren vida (algo invisible para el racionalista), cuando están dotadas de virtudes providenciales como fue el caso del marxismo que para muchos se convirtió en una "religión" de salvación, al adquirir un poder mayor que los hechos, pero también pueden ser exterminadoras como las del nazismo que igualaron a los dioses más crueles.

Esas ideas nos llevan a no poder concebir una Unidad desde lo múltiple, hay una diversidad humana, hay una diversidad en la Unidad humana. La unidad está en los rasgos biólogicos de la especie homo sapiens, la diversidad está en los rasgos patológicos, culturales y sociales del ser humano. Esa diversidad de los individuos entre sí nos lleva incluso a una diversidad de masonerías, todas con un mismo fin pero muy diferentes las unas de las otras.

Al tratar de clasificar a la masonería en "estilos de funcionamiento," he observado y percibo que hay cuatro estilos distintos de masonería. Estos son filosóficos, sociológicos, políticos y caritativos. Estos estilos se basan en el énfasis puesto en ellos, como resultado de las presiones sociales. Los principios de la masonería están siempre presentes, pero las fuerzas que impulsan la Institución se hacen relevantes según la estructura social en que existen.

La Masonería Europea, por ejemplo, opera en lo que yo defino como "estilo filosófico" que conserva gran parte del enfoque filosófico e intelectual de la masonería de la época de la Ilustración. América Central y del Sur, a pesar de que conservan gran parte del estilo filosófico, son más idealistas, como resultado de las presiones de sus sociedades, por lo tanto, la he llamado de "estilo sociológico." México y el GOF en Francia, por el contrario, tiene una tendencia a estar más involucrado políticamente, y por falta de un mejor término me refiero a ellos como un "estilo de masonería política".

La Masonería anglosajona, es la que probablemente se ha desviado más de sus raíces que cualquier otra forma de Masonería y se ha convertido en un "estilo de filantropía y caridad", al igual que las Ong's o los clubs tipo Lions o Rotary.

Los cambios en la sociedad moderna se han dado por las ideas masónicas, por lo tanto, no debemos traer ideas de la sociedad civil a la masonería, debemos exportar ideas de la masonería a la sociedad para conseguir una mejora del ser humano. Se da la paradoja de que el desarrollo tecnológico ha hecho más cómoda nuestra forma de vivir pero no ha mejorado ni ha solucionado los problemas del ser humano.

En tal contexto se crea lógicamente un hiato entre el progreso material y la felicidad del Ser, las causas radican en que el conocimiento puramente científico, es sólo una faceta de la realidad que esconde, con su poder, todas las otras realidades ocultas del inconsciente. Tal situación tiene como consecuencia que los conocimientos materiales no tienen una asociación con lo innato, por lo tanto con el filosofismo y mucho menos con el esoterismo, desembocando en certezas que bloquean la evolución espiritual y el aumento de conciencia de la sociedad, convirtiéndose a veces en un generador de conflictos sociales.

Realmente la masonería se convierte en una forma de vida, aunque esto pueda parecer otra definición ambigua. La Masonería sigue siendo una manifestación intangible y casi indefinible de la bondad potencial del hombre.

Cuando me preguntan "¿qué es la masonería?" generalmente respondo: "Es una fraternidad proyectada para sacar los buenos hombres y hacerlos mejores." Pero la masonería es mucho más. Más que nada, para mí es única, no es una estructura tangible ideal, con cualquier propósito predeterminado. En el fondo, ni siquiera estoy seguro de que la Masonería sea definible, porque definirla es limitar, y ¿cómo se puede limitar un ideal?

En conclusión, el verdadero conocimiento de uno mismo es la clave para todos los masones (independientemente de su camino religioso o filosófico) para acceder a una conciencia impuesta (teísmo) o expandida (deísmo y libre albedrío) lo que les permite vivir el misterio de las causas fundamentales y la práctica de la fraternidad activa. Se entiende que la creencia en el Gran Arquitecto del Universo, o en cualquier otra forma de energía trascendental, promueve el surgimiento y la exaltación de la imaginación que puede elevar el nivel espiritual de la conciencia y por lo tanto, el amor de la vida en todas sus manifestaciones, y especialmente la raza humana.

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