Volver al listado de abstracts

Alfonso VI y la Escuela de Traductores




Acto nº 78
Tipo de acto Coloquio
Fecha 13 de Octubre del 2015
Lugar Comunidad Israelita de Barcelona
Titulo Alfonso VI y la Escuela de Traductores
Realizado por Eduardo Carbonell, Pedagogo y Psicólogo, Presidente del I.M.E.


Except:

ALFONSO VI y la Escuela de Traductores


Desde Pelayo, el primer rey de la reconquista, hasta el actual Felipe VI, han reinado cinco docenas de soberanos en el orden predominante peninsular: 11 de Asturias, 12 de León, 21 de León y Castilla y 15 de España. El nombre de rey más repetido es el de Alfonso, representando casi la cuarta parte del total.

(Alfonso I, el Católico (693-757) Rey de Asturias; Alfonso II, el Casto (760-842) Rey de Asturias; Alfonso III, el Magno (852-910) Rey de Asturias; Alfonso IV, el Monge (899-933) Rey de León; Alfonso V, el Noble (999-1028) Rey de León; Alfonso VI, el Bravo (1047-1109) Rey de León (1065-1109) y Castilla (1072-1109); Alfonso VII, el Emperador (1105-1157) Rey de León y Castilla; Alfonso VIII, el de Las Navas (1158-1214) Rey de Castilla; Alfonso IX, el Baboso (1171-1230) Rey de León; Alfonso X, el Sabio (1221-1284) Rey de León y Castilla; Alfonso XI, el Justiciero (1311-1350) Rey de León y Castilla; Alfonso XII, el Pacificador (1857-1885) Rey de España; Alfonso XIII, el Africano (1886-1941) Rey de España.)

Alfonso VI que reinó en la segunda mitad del siglo XI (1047-1109) fue uno de los reyes más importantes. Sus padres Fernando y Sancha, tuvieron cinco hijos: Tres hombres y dos mujeres.

Al morir Fernando I, repartió sus dominios de esta manera: El primogénito, Sancho, heredó Castilla; el benjamín heredó Galicia y a Alfonso le correspondió León; y a sus hijas dos ciudades: Toro para Elvira y Zamora para Urraca.

Un año después de la muerte del rey Fernando I, falleció su esposa Sancha, que tenía gran ascendiente sobre sus hijos. Entonces, el primogénito Sandro II de Castilla hizo la guerra a sus hermanos consiguiendo todo el territorio que tuvo su padre menos Zamora.

En el sitio de esta ciudad, el Rey Sancho, fue asesinado por el noble Vellido Dolfos. Al morir Sancho, sin descendencia, Alfonso VI, volvió del exilio y fue proclamado Rey en la iglesia de Santa Gadea.

(No está claro quién fue el instigador del crimen. Unos dicen que fue Urraca, otros que fue Alfonso; hay quién piensa que también podría haber sido iniciativa personal de Vellido.)

Alfonso VI en su gobernanza dió gran importancia a los asuntos culturales. Desde luego, lo hizo por su gran sentido político, pero también por inclinación personal.

Su segunda esposa Constanza de Borgoña, era nieta del Abad de Cluny. En muy poco tiempo y con la ayuda de Alfonso los benedictinos establecieron varios monasterios en los dominios del rey.

Alfonso, con el apoyo de estos monges de Cluny realizó acciones que significaban un avance cultural para aquellos tiempos. Podemos citar éstas cuatro:

Abrir de nuevo el Camino de Santiago.

La ruta para llegar a Santiago y venerar las reliquias del Apostol Santiago el Mayor se inició a partir del descubrimiento de su tumba (813). Con el beneplacito de Carlomagno se iniciaron las peregrinaciones, pero en el siglo XI habían decaido mucho y en la práctica eran casi inexistentes. Con la Orden de Cluny, y bajo el impulso de Alfonso VI, se crearon monasterios por todo el camino.

(Hasta 17, todos bajo la Orden de Cluny, los más importantes: Sahagún, San Zoilo, Samos, Arteguias, San Iván, Huelgas, San Agustín, Melida. Desgraciadamente solamente quedan completos media docena)

En 1073 se inició en Santiago el tercer Templo (la catedral actual). En 1976 Alfonso visitó a Domingo García, monge (Santo Domingo de la calzada) a quién encomendaron obras en todo el camino. El rey hizo varias veces el camino. En 1105, concedió a Santiago el privilegio de acuñar moneda, y en 1108 realizó su último peregrinaje.

Modernizar usos y costumbres religiosas

Apoyó al papado, aboliendo el rito mozárabe (o hispánico) y substituyendolo por el rito romano. También cambió la escritura visigótica por la escritura carolina. Fue en 1090 en el concilio de León que decretó el uso del nuevo rito. Al conquistar Toledo en 1085 se intituló Imperator Totius Hispanae y quiso obrar como rey de las tres razas y las tres religiones. Quería ser un primus interpares de todos los estados peninsulares (tanto árabes como cristianos). El papado a pesar del apoyo prestado por Alfonso, nunca quiso avalar la titulación de Emperador.

Política Europeizante

La ambición de Alfonso era la de ser el Rey Cristiano más importante. Quería ser “el nuevo Carlomagno”. Se cuenta que, cuando encabezando una expedición entró con su caballo en el Mar Mediterráneo, por Tarifa. Se llamó a sí mismo IMPERATUR CONQUEROR.

Quiso y propició el intercambio de ideas con los otros reinos peninsulares y de Europa. Aprovechando los “Saberes” de la Escuela de Traductores, trató de influir en las cancillerías. Estos saberes fueron exportados después a las distintas Universidades europeas, tanto españolas (Palencia 1208 y Salamanca 1218) como de Francia, Italia o Alemania. Logró del Papa que la sede metropolitana de Hispania volviera a ser Toledo, como en tiempo de la monarquia visigótica.

La Escuela de Traductores

Fue su principal aporte a la humanidad.

Tras la conquista de Toledo en 1085 y las leyes tolerantes de Alfonso, se la conoció como la ciudad de las tres culturas. Tenía una gran población para la época (algo más de 30.000 personas).

La Escuela sin ser realmente una universidad, ni siquiera un colegio, eran varios scriptoriums donde traductores judíos, árabes y cristianos vertían los textos clásicos grecolatinos al hebreo y al árabe y de aquí al latín y a las lenguas romances. Así, el Corán y el Antiguo Testamento fueron desde estas lenguas trasladadas al latín.

Alfonso fué el inductor, pero el principal actor intelectual de lo que la posterioridad llamó Escuela de Traductores. Fué Bernardo (Bernard de Sédirac) monge cluniacense que Alfonso logró del Papa que fuese el Arzobispo de Toledo (lo fue de 1086 a 1124). Bernardo agrupó los distintos “scriptoriums” en uno solo, haciendo traducir las obras de Aristóteles.

A tener en cuenta que traductor en aquella época tenía un significado distinto más afín a estudioso. Entre los traductores iniciales podemos citar a Ibn Gabirol, Juan Hispalense, Yehuda ben Moshe, Domingo Gundisalvo y otros de quienes no nos ha llegado el nombre.

La Escuela de Traductores alcanzó su cota máxima con su descendiente Alfonso X, el Sabio.

Volver al listado de abstracts